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La revolución de los autobuses eléctricos: ¿Qué está sucediendo, por qué es importante y qué sigue?

Revolucionando el transporte público para un aire más limpio, menos emisiones y ciudades sostenibles

Fecha de publicación : 18 September 2025

Publicado por : Sanya Mehra

La industria del transporte internacional está experimentando cambios, y los autobuses eléctricos se perfilan como un actor clave en la transición hacia la movilidad sostenible. Además, las ciudades se enfrentan al aumento del gasto en combustible, el cambio climático y la población mundial, y es aquí donde el concepto de autobús eléctrico ofrece una alternativa eficiente y más limpia a las flotas convencionales basadas en diésel.

Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), el número total de autobuses eléctricos existentes ha aumentado a más de 650.000 en circulación desde 2023. China lidera deliberadamente la implementación, seguida por Norteamérica y Europa. Las agencias de transporte público y gubernamentales invierten cada vez más en infraestructura para autobuses eléctricos, impulsadas por estrictas regulaciones de innovación y emisiones en la tecnología de baterías.

En este blog, exploraremos la evolución del autobús eléctrico y sus beneficios económicos y ambientales, los desafíos en la implementación y las tendencias futuras que dan forma a la industria en general.

La transición internacional hacia el autobús eléctrico

Crecimiento explosivo en la adopción

El autobús eléctrico ya no se considera una tecnología de nicho; en cambio, se ha convertido rápidamente en una innovación generalizada. Según un artículo de BloombergNEF de 2023, los autobuses eléctricos representaban más del 55 % de la comercialización de autobuses más reciente en China en 2022. Además, el país domina con fuerza el mercado, con más de 500 550 autobuses eléctricos en funcionamiento desde 2023. Cabe destacar que Europa también está experimentando una creciente adopción, especialmente en países como Francia, Alemania y el Reino Unido, todos ellos totalmente comprometidos con la adaptación al transporte público eléctrico para 2020 y 2024. En cuanto a Estados Unidos, el número de autobuses eléctricos ha aumentado en más de 5200 desde 2023, con Nueva York y Los Ángeles en plena transición de sus flotas. Además, como se indica en el informe de la IEA de 2024, Suiza, Bélgica, Noruega y la República Popular China ganaron participación de ventas de más del 50% a partir de 2023, aumentando así la disponibilidad de autobuses eléctricos.

Fuente: AIE

Políticas gubernamentales que impulsan el cambio

La participación de los gobiernos en la integración de políticas para la eliminación gradual de los autobuses que utilizan combustibles fósiles es igualmente recomendable. Por ejemplo, la iniciativa de la Directiva sobre Vehículos Limpios de la Unión Europea exige que aproximadamente el 27 % de los autobuses públicos más nuevos estén compuestos por vehículos de cero emisiones adquiridos para 2025. Además, el Proyecto de Ley de Infraestructura de EE. UU. de 2021 ha asignado 5300 millones de dólares estadounidenses para instalaciones de autobuses de cero emisiones, junto con infraestructura de carga. Por último, pero no menos importante, el programa FAME II en India ha subvencionado con éxito el componente de autobuses eléctricos, con un objetivo de aproximadamente 50 500 autobuses eléctricos para finales de 2030. Por lo tanto, todas estas políticas se centran en el compromiso mundial de reducir las emisiones de carbono del sector del transporte público.

Beneficiando el aire para un mañana más verde

No es ningún secreto que los autobuses diésel convencionales son en gran medida responsables de la mayor contaminación en las ciudades. De hecho, la industria del transporte por sí sola representa casi el 27 % de las emisiones internacionales de dióxido de carbono. Se trata de datos realmente alarmantes, sobre todo si consideramos el transporte público. Sin embargo, para combatir esta situación, el autobús eléctrico se convierte en el héroe definitivo.

¿Cuánto más limpios son los autobuses eléctricos?

El Departamento de Energía de EE. UU. ha declarado que un solo autobús eléctrico reduce las emisiones de dióxido de carbono entre 65 y 85 toneladas al año. Esto equivale a retirar de circulación casi 15 coches de alto consumo de gasolina por cada autobús. Imaginemos ahora si toda la flota de transporte público estadounidense se convirtiera en eléctrica: la población mundial experimentaría un aumento de 2,5 millones de toneladas de emisiones anuales, lo que equivale a plantar 38 millones de árboles al año. Además, no se trata solo de las emisiones: los autobuses diésel, de hecho, emiten carbono negro, un supercontaminante que ha agravado el calentamiento global. Por lo tanto, se puede afirmar abiertamente que los autobuses eléctricos generan cero emisiones en cualquier momento.

El efecto dominó sobre los objetivos climáticos

Ciudades como Londres y Los Ángeles ya se han comprometido a contar con flotas de autobuses casi 100 % eléctricos para finales de 2030. Este es un gran paso que demuestra que la modificación a gran escala es absolutamente posible. Imaginen el impacto internacional si la mayoría de las ciudades siguieran este ejemplo, logrando un mundo libre de contaminación, lo que representa un pequeño paso hacia la sostenibilidad.

El escape del diésel como asesino silencioso

Los autobuses diésel no solo contaminan el planeta, sino que también contaminan el aire que respiramos. Sus gases de escape siempre están cargados de óxido de nitrógeno, que suele provocar enfermedades pulmonares y asma. Además, la presencia de material particulado (PM2.5) constituye partículas diminutas que afectan a los pulmones, lo que a la larga provoca muerte prematura y enfermedades cardíacas. Al respecto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que 4,5 millones de personas mueren cada año por la contaminación atmosférica externa, la mayoría de la cual proviene del tráfico y los autobuses diésel.

Revolución en la salud pública

La transición repentina a los autobuses eléctricos no solo representa una victoria ambiental, sino que también promueve y promueve pulmones más limpios y vidas más largas. Los autobuses eléctricos en Londres han reducido las emisiones de óxido de nitrógeno en casi un 92%, como se menciona en el informe de Transport for London de 2022. Esto significa que la ciudad ha combatido algunos ataques de asma, visitas a urgencias y un aumento en la salud infantil. Asimismo, en Shenzhen, China, considerada la principal región con la primera flota de autobuses eléctricos, también se observó una reducción de la contaminación atmosférica del 50%. Así que uno solo puede imaginarse caminar por una calle de la ciudad sin contaminantes que ya no irriten la garganta.

El bono económico

En cuanto a la contaminación atmosférica, no solo afecta los pulmones, sino que también afecta negativamente a las economías, tanto de países desarrollados como en desarrollo. La OCDE ha declarado que los gastos sanitarios generados por la contaminación superan los 5,5 billones de dólares anuales en todos los países. Por lo tanto, al reducir la cantidad de autobuses diésel, todas las ciudades pueden ahorrar millones en pérdida de productividad y, esencialmente, en facturas hospitalarias. Con este ahorro, el dinero puede invertirse en el desarrollo de parques, escuelas y otras infraestructuras necesarias, especialmente en regiones de ingresos bajos y medios.

Afrontando los desafíos de frente

El autobús eléctrico es el futuro definitivo, y desde una perspectiva realista, el futuro no siempre es fácil. Si bien todos los países se esfuerzan por adaptarse a los autobuses eléctricos, existen ciertos obstáculos que limitan el sistema de transporte eléctrico en general. Analicemos los desafíos y veamos con nuestros propios ojos cómo los están abordando los innovadores.

  • Altos costos y deficiencias de infraestructura: Los autobuses eléctricos tienen un precio elevado. En comparación con un autobús diésel, cuyo precio ronda los 500.200 USD, un autobús eléctrico suele oscilar entre 750.500 USD y 1,5 millones de USD. Esto representa un recargo de entre el 55 % y el 100 %, sin contar las estaciones de carga. Los autobuses eléctricos requieren instalaciones de carga personalizadas, que incluyen servicios de carga de oportunidad y en cochera. Por lo tanto, desarrollar esta infraestructura no es sencillo. Sin embargo, con la caída de precios, el gasto en baterías se ha reducido un 85,5 % con respecto a años anteriores, lo que lo hace propicio para su desarrollo.
  • Clima frío y ansiedad por la autonomía: Los autobuses eléctricos están acostumbrados a condiciones climáticas suaves en lugar de temperaturas gélidas. En condiciones climáticas tan severas, la autonomía de la batería suele reducirse entre un 25 % y un 35 %, y la velocidad de carga también se ralentiza. Sin embargo, la mayoría de las ciudades precalientan las baterías antes de la salida, además de instalar cocheras interiores con calefacción para combatir el frío y garantizar la innovación en la composición química de las baterías, como las de estado sólido, para lograr un mejor rendimiento.
  • La crisis eléctrica: La Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha advertido sobre la sustitución de todos los autobuses diésel por autobuses eléctricos, ya que se estima que la demanda total de electricidad aumentará entre un 8 % y un 14 %. La solución reside en la adopción de sistemas de carga fuera de horas punta, estaciones de carga alimentadas por energía solar e implementación de la tecnología de vehículo a red (V2G), que permite a los autobuses almacenar y alimentar energía.

La revolución de los autobuses eléctricos: ¿qué sigue?

El movimiento de los autobuses eléctricos no solo está cobrando impulso, sino que también está evolucionando radicalmente a un ritmo acelerado. Este movimiento comenzó como una alternativa limpia al diésel, que ahora se ha convertido en un elemento de alta tecnología. Entonces, ¿qué les depara el futuro a los autobuses eléctricos?

El auge del transporte autónomo

La digitalización nos ha obligado a imaginarnos subiendo a un autobús sin pedales ni ruedas, solo un transporte eléctrico silencioso, autónomo y fluido. Suena a ciencia cierta, pero en realidad, está ocurriendo en todo el mundo. Por ejemplo, BYD ha estado evaluando autobuses eléctricos autónomos en Singapur y China, con integración de inteligencia artificial que permite abordar el tráfico urbano complejo. Mientras tanto, los autobuses eléctricos autónomos de Volvo se están probando en Suecia utilizando cámaras y lidar para garantizar una navegación segura.

El fin de los retrasos en la carga gracias a los avances en baterías

Actualmente, las baterías de iones de litio son decentes, pero las baterías de estado sólido están en un nivel superior. Estas ofrecen una densidad energética de 3 a 5 veces superior, una autonomía de casi 880 kilómetros por carga, una carga rápida en 15 a 20 minutos y un mantenimiento seguro. Organizaciones como Toyota y QuantumScape se apresuran a introducirlas en el mercado, con la esperanza de que los autobuses eléctricos superen a los diésel en todos los aspectos. Además, la tecnología de intercambio de baterías de NIO se está adaptando rápidamente, y el Grupo FAW en China ha iniciado programas piloto donde un autobús puede cambiar las baterías en 5 minutos. Esto puede, con el tiempo, combatir los retrasos en la carga, flexibilizando el concepto de autobús eléctrico.

Economías emergentes en la dominación global

Estados Unidos, Europa y China lideran deliberadamente, pero la próxima ola de adopción se originará en Chile, donde Santiago planea proporcionar más del 90 % de autobuses eléctricos para 2040. De igual manera, en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, se han realizado pruebas con autobuses eléctricos para reducir la dependencia de las importaciones de diésel. Asimismo, en Colombia, Bogotá cuenta con la mayor flota de autobuses eléctricos fuera de China. Cabe destacar que India también está en auge, con una previsión de multiplicación por más de diez para finales de 2030, gracias a los subsidios gubernamentales y las contribuciones de las organizaciones.

Un futuro totalmente eléctrico

Los expertos han pronosticado que América del Norte y Europa, en conjunto, representarán el 100% de los autobuses eléctricos entre 2035 y 2040. Mientras tanto, en China, ya se han vendido más del 52% de autobuses eléctricos, y se proyecta que se convertirán en 2030. Con base en estos ejemplos, el punto de inflexión internacional representa el 85% de los autobuses más nuevos, que serán eléctricos para 2030.

Es hora de subirse al autobús eléctrico

La revolución de los autobuses eléctricos no está en camino; ya está aquí, surcando silenciosamente calles que antes estaban llenas de gases de diésel. Con los fabricantes y el gobierno impulsando su adopción, la transición hacia cero emisiones ni siquiera es una posibilidad por ahora. Claro que habrá obstáculos, como las peculiaridades de las baterías y las barreras de carga, pero la innovación los está superando con éxito. Dentro de casi una década, los autobuses eléctricos no serán solo una alternativa, sino la norma que redefinirá la movilidad urbana y reducirá las emisiones. El camino está despejado: calles tranquilas, aire limpio y ciudades inteligentes, y lo que queda obsoleto es el diésel.

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Vishnu Nair

Responsable- Desarrollo de Negocios Global

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